Noticias de Clínica Dental Odens

 

El pájaro dentista

Publicado el 15 de noviembre 2018
 
La salud bucodental es tan importante que hasta los animales cuidan de ella. Tenemos un ejemplo claro en el cocodrilo, que incluso tiene un pájaro dentista.

El pluvial es un ave de la familia Pluvianidae que vive en África. Sus áreas son zonas húmedas como ríos y charcas y los podemos encontrar en casi todos los países africanos menos en el sur y algunos del norte. Incluso durante mucho tiempo lo pudimos ver en Canarias, pero ahora está extinto en estas islas. Está bastante extendido en Egipto.

Lo divertido de este pequeño pájaro es que es el dentista de un gran y peligroso animal: el cocodrilo. Y ¿cómo se puede ser el odontólogo de este reptil? Sencillo: este pajaro se situa en la boca del cocodrilo cuando este la abre y picotea en sus dientes la comida y restos que le quedan. Esta relación hace que el cocodrilo se ahorre algunas infecciones y problemas en sus dientes y el pluvial tiene la comida que necesita.

Por tanto esta relación es positiva para ambos aunque demuestra la valentía de esta pequeña ave. Aún así si el cocodrilo se alimentara de este pájaro ¡perdería a su dentista particular! Además su canto le advierte de posibles peligros.

 

Consejos para tener una sonrisa más bonita

Publicado el 15 de noviembre 2018
 
A todos nos gusta lucir una sonrisa bonita, que habitualmente va acompañada de unos dientes fuertes, sanos y con una buena salud bucodental.

Hoy queremos ofrecerles algunos consejos para conseguir una sonrisa hermosa, atractiva y sana.

Puede sonar repetitivo o muy básico pero sin una higiene oral correcta es muy complicado conseguir la sonrisa ideal. Cepillarse los dientes al menos 3 veces al día después de las comidas junto con la seda dental, son cuestiones básicas para mantener una salud y estética dental adecuadas.

Le recomendamos una higiene profesional al menos dos veces al año. Esto nos ayudará a lucir unos dientes radiantes y nos cuidará de desarrollar algunas patologías como caries o enfermedad periodonal entre otras. La presencia de todas estas enfermedades prolongadas en el tiempo pueden acarrear la pérdida las piezas dentales afectadas.

Debería evitar sustancias que contengan mucho azúcar ya que éstas alimentan a las bacterias de la placa bacteriana y es más fácil que se dañen las piezas dentales y que, por tanto, contraiga alguna enfermedad. También se deberían evitar bebidas o alimentos muy ácidos porque dañan el esmalte de los dientes. La debilidad del esmalte hará que las caries puedan aparecer más fácilmente.

La saliva es muy importante para mantener la salud de nuestra boca ya que ayuda a mantener el pH y es una defensa natural contra las bacterias. No se olvide de beber agua de forma constante, esto ayuda a estimular la salivación y por tanto asegura una mayor protección para las piezas dentarias.

Elija alimentos que le ayuden a sonreír mejor, como por ejemplo las manzanas, que son ideales para eliminar manchas. En general todas las verduras y frutas duras y con poco azúcar le ayudarán a mantener una dentadura ideal, por ejemplo la zanahoria, el apio o la pera.

Evite el tabaco, es el peor enemigo de una sonrisa bonita y sana. Puede provocar manchas, retracción de encías e incluso cáncer oral. Si fuma, modere el consumo de tabaco para ayudar a sus dientes.

Tenga cuidado con los tratamientos caseros o las pastas dentales muy fuertes, todo lo que administra a sus dientes debería estar monitorizado o aconsejado por su odontólogo para evitar efectos indeseados.

Una sonrisa bonita y sana es posible aplicando estos sencillos consejos. Si tiene algún problema mayor, no dude en acudir a nuestra clínica dental.

 

Mal aliento

Publicado el 15 de noviembre 2018
 
El mal aliento es una dolencia en la salud bucodental que aparece con cierta frecuencia. El principal problema para poder solucionarlo es que es de diagnóstico complicado dado que la persona que la padece no lo sabe y no siempre su entorno social se lo comunica.

En un alto porcentaje la halitosis se origina en la boca, dientes y lengua, cuando hay un alto porcentaje de bacterias interdentales, en las encías y en la lengua. El mal aliento está causado por los gases que producen estas bacterias, en especial cuando llevan ya cierto tiempo “atrapadas” en nuestra boca.

Hay momentos en el que la halitosis puede llegar a ser normal, como por ejemplo cuando nos despertamos ya que durante el sueño producimos menos saliva y existe un aumento de la placa bacteriana en todos los puntos donde suelen estar la bacterias atrapadas.

Como decíamos anteriormente es una dolencia que afecta a un alto porcentaje de la población y puede afectar a las relaciones sociales, dado que en muchas ocasiones no se comunica este problema por pudor.

¿Cómo puedo solucionar el mal aliento?

Como es un problema de acumulación bacteriana la solución, en la mayoría de los casos, es simple: un tratamiento específico de higiene constante y por tanto de eliminación de estas acumulaciones es básico.

Para ello recomendamos varios aspectos:

La higiene bucal diaria es básica un cepillado dental nos ayuda a deshacernos de la placa bacteriana acumulada en dientes, encías y lengua. Además se debería acompañar del uso de cepillos interproximales así como de limpiadores linguales y seda dental.

Un tratamiento químico, es decir, mediante enjuagues bucales con colutorios específicos para la eliminación de la placa bacteriana que tengan en su composición elementos como el digluconato de clorhexidina.

A su vez un cambio en los hábitos puede ayudarnos a mejorar y solucionar el mal aliento. Para ello podemos:

No realizar comidas copiosas, es preferible comer poco y con frecuencia que mucho y sin control.

Beber agua porque así ayudamos a la salivación.

Evitar alimentos que generen un aliento fuerte, como pueden ser la cebolla, el ajo o el perejil. No solo porque los restos en nuestra boca generan halitosis sino porque son de digestión difícil.

Mantener una boca sana y cuidada: detectar los problemas que podamos tener, como caries, encías sangrantes, flemones… porque esto nos indica que tenemos acumulación de placa bacteriana y por tanto mayor probabilidad de sufrir mal aliento.

 

La historia del ratoncito perez

Publicado el 15 de noviembre 2018
 
Es tradición que cuando a uno de los pequeños de la casa se le cae un diente, dejen el diente debajo de la almohada y el pequeño ratoncito perez le deje un regalo a cambio del diente. Pero no es solo aquí donde existe el Ratoncito Pérez, este personaje aparece en diferentes culturas, aunque denominado de otra manera, como por ejemplo en Latinoamérica se le llama ratón de los dientes, en Francia ratoncito, en Italia Topolino o Topino o también se le llama Fatina o en otros puntos del mundo es llamado el Hada de los dientes.

Pues bien, el origen de nuestro pequeño Ratoncito Pérez se debe a un cuento francés del siglo XVIII de la baronesa d’Aulnoy, el cuento se titula “La Bonne Petite Souris”; el buen ratoncito. Este cuento trata de la guerra entre dos reinos, donde un hada que se convierte en ratón para ayudar a derrotar a un malvado rey ocultándose debajo de su almohada para luego salir y roerle todos los dientes.

Más tarde, en España se introdujo el cuento popular de el Ratoncito Pérez de la mano de Luis Coloma, sobre 1894 que escribió el cuento para consolar al futuro rey Alfonso XIII que por aquel entonces tenía 8 años y se le había caído un diente.

En la fábula del padre Coloma ilustraba al pequeño ratoncito con sombrero de paja y gafas de oro llevando una cartera roja a la espalda, que vivía dentro de una lata de galletas en la famosa confitería Prats a pocos metros del Palacio Real de Madrid, que se deslizaba a través de las cañerías para poder llegar con regalos a las casas de los niños pobres y al palacio y poder dejar el regalo bajo la almohada de todos aquellos niños que se les había caído un diente.

“Pepito Pérez era un pequeño ratoncito de ciudad que vivía con su familia en un agujerito de la pared de un edificio de la ciudad. El agujero no era muy grande, pero era muy cómodo, y allí no les faltaba la comida ya que vivían junto a una panadería, por las noches él y su padre iban a coger harina y todo lo que encontraban para comer.

Un día Pepito escuchó un gran alboroto en el piso de arriba. Y como era un ratón curioso trepó por las cañerías hasta llegar a la primera planta. Allí descubrió un montón de aparatos, sillones, flores, cuadros…, parecía que alguien se iba a instalar en el edificio.

Al día siguiente Pepito volvió a subir a ver qué era todo aquello, y descubrió algo que le gustó muchísimo; En el piso de arriba, ¡habían puesto una clínica dental!

A partir de entonces, el ratoncito subía todos los días subía a mirar todo lo que hacía el doctor. El pequeño ratoncito miraba y apuntaba todo lo que podía en una pequeña libreta de cartón. Así aprendió mucho, porque por las noches practicaba con su familia lo que sabía. A su madre le limpió muy bien los dientes, a su hermanita le curó un dolor de muelas con un poquito de medicina… Y así fue como el ratoncito Pérez se fue haciendo famoso.

Venían ratones de todas partes para que los curara. Ratones de campo con una bolsita llena de comida para él, ratones de ciudad con sombrero y bastón, ratones pequeños, grandes, gordos, flacos… Todos querían que el ratoncito Pérez les arreglara los dientes.

Pero entonces empezaron a venir ratones ancianos con un problema más grande. No tenían dientes y querían comer turrón, nueces, y todo lo que no podían comer desde que eran jóvenes. El ratoncito Pérez pensó y pensó cómo podía ayudar a estos ratones que confiaban en él. Y, como casi siempre que tenía una duda, subió a la clínica dental a mirar. Allí vio como el doctor le ponía unos dientes estupendos a un anciano. Esos dientes eran postizos, los hacían en una gran fábrica para que los dentistas se los pusieran a los ancianos. Pero esos dientes, eran enormes y no le servían para ratones.

Entonces, cuando ya se iba a ir a su casa sin encontrar la solución, apareció en la clínica un niño con su mamá. El niño quería que el doctor le quitara un diente de leche para que le saliera rápido el diente fuerte y grande.

El doctor se lo quitó y se lo dio de recuerdo. El ratoncito Pérez encontró la solución: ‘Iré a la casa de ese niño y le compraré el diente’, pensó. Esa noche, el ratoncito Pérez fue a la casa del niño y, cuando todos estuvieron dormidos, entró en su habitación. Encontró el diente de leche debajo de la almohada, así que lo cogió y, a cambio, le dejó al niño un regalito.

A la mañana siguiente, cuando el niño vio el regalo, se puso contentísimo. Contó a todos sus amigos lo que había pasado y desde entonces, todos los niños dejan sus dientes de leche debajo de la almohada por la noche. Y el ratoncito Pérez los recoge y le deja a cambio un regalito.”

 

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